Comité de Defensa del Borde Costero denuncia ?urbanicidio? en Viña del Mar

Martes 01 de Septiembre de 2009 VmasV Marcos Hurtado

Raúl Madinagoitía, vocero de la agrupación ciudadana, subraya la falta de regulación en las construcciones costeras y una “privatización” de las playas viñamarinas.

El Comité de Defensa del Borde Costero no ha estado falto de trabajo este último tiempo debido a la concesión de cinco lugares en la costa viñamarina, lo que, para este grupo, supone hipotecar parte del valor turístico de la ciudad en pos de hacer negocios.
VmásV tuvo su cita con uno de los voceros de esta agrupación, el empresario gastronómico Raúl Madinagoitía, quien entrega sus impresiones respecto a un tema que afecta a todos los habitantes de la Ciudad Jardín.

¿Cuál es el problema con la instalación de restoranes en la costa?
No tenemos reparos acerca de la instalación de restoranes en el borde costero como restoranes propiamente tal, en lo que tenemos reparo es en la instalación de construcciones que obstruyan el paso peatonal y la vista, de cualquier tipo que ellas sean, adicionales a las ya existentes. Nosotros somos partidarios de que el borde costero debe ser modernizado, y hemos sido los más grandes impulsores y partidarios, por ejemplo, de lo que se ha hecho en el proyecto de borde costero de Las Salinas. Sin embargo no pensamos que el mejor modelo de gestión de playas, sea el que se está impulsando actualmente, debido a que la gran inversión la ha hecho el municipio con fondos de todos los viñamarinos, y el aprovechamiento lo van a hacer solamente los concesionarios a los que les ha sido permitido, mediante el modelo de concesión, usar el borde peatonal costero para poder construir ahí establecimientos de carácter comercial.
¿Cuáles son los problemas del modelo de concesiones?
Este modelo de gestión, mediante concesiones, donde la propiedad tampoco es de la municipalidad hasta que se cumpla el plazo de la concesión, ha sido totalmente nocivo en todas partes del mundo donde se ha hecho; y va a ser nocivo acá también. En definitiva, lo que pretendemos es que la gran inversión de revitalización, modernización y facilidades de uso que ha tenido el borde costero – por ejemplo en el parque borde costero de Las Salinas, que su inversión total alcanzó los 5000 millones de pesos -  no pueden pretender rentalizar eso obteniendo un ingreso mínimo, como el que se va a generar debido al modelo en cuestión.
¿Qué plantean ante esto?
Lo que nosotros planteamos es, primero, que se sigan los patrones y modelos de gestión que se están usando en las playas de carácter urbano en el mundo, que se reconozca que existe un problema fundamental con las playas urbanas, con su accesibilidad, su servidumbre de paso y su servidumbre de vista. Y que este (eventual) nuevo modelo de gestión implique que todos los adelantos del borde costero, como por ejemplo Avenida Perú, el parque de Las Salinas o Caleta Abarca, no signifiquen, en ningún caso, obstrucciones a la vista ni a la servidumbre de paso, y que se hagan las construcciones de locales comerciales o de servicios, subterráneamente y a lo más con construcciones de un piso transparentes, que no tengan mucha volumetría y que permitan que la municipalidad arriende esas construcciones a inversores reales, no a empresas inmobiliarias, no importa que sea una restaurante de comida rápida o lo que sea, pero que sea un operador real del sector turístico gastronómico. Este modelo ha sido replicado exitosamente en todo el mundo, es un modelo probado que funciona bien, incluso más, en todo el mundo ya se ha establecido de que la mejor gestión de playas la hace el propio municipio, ya sea de forma directa como a través de un ente gestor formado de manera mixta por el sector privado interesado en cuidar el borde costero como un patrimonio que atraiga visitantes todo el año a la ciudad. Lo que está haciendo hoy día es “matar la gallinita de los huevos de oro” (sic)
¿Usted cree que es una suerte de “pan para hoy, hambre para mañana”?
Exacto, lo que entendemos nosotros como modelo de gestión de playas es que exista un ente gestor dirigido por el municipio, integrado por el sector privado y que tenga una actitud de compromiso por el servicio turístico, por el servicio a los visitantes, que a lo mejor no tengan los mismos parámetros de ordenanzas que tiene la municipalidad – que están bien, porque es un ente preparado, pero que no responde a intereses económicos solamente - . Segundo, que todas las construcciones hechas sobre el borde peatonal sean hechas con un criterio de respeto al medioambiente, al ecosistema y fundamentalmente que respete la servidumbre de paso y la servidumbre de vista de todos los visitantes, y de todos los habitantes de la ciudad.

¿Cree que se está atentando contra el derecho a libre acceso a las playas de todos los chilenos con estas construcciones?
Bueno… estamos viendo hoy día una suerte de privatización de las playas, a eso estamos asistiendo. Nosotros pensamos que si el gran inversor es el municipio, la ciudad -no el alcalde o alcaldesa de turno, sino que todos los habitantes en su conjunto -  los grandes beneficiadas deben ser la ciudad y todos los habitantes de ella. Los fondos con que se financian estos proyectos no son fondos privados o de la alcaldesa, sino que de todos los viñamarinos, por lo tanto la visión de esto debe ser compartida con toda la ciudadanía, no deben ser decisiones tomadas entre cuatro paredes estableciendo patrones de carácter técnico en circunstancias en que las bases de sustentación de estos patrones técnicos son morbosamente para el futuro del turismo de la ciudad.
¿Por qué dice que son dañinas?
Son absolutamente dañinas, porque según estudios de mercado que se han hecho sobre el por qué de las visitas turísticas a Viña del Mar, la principal motivación de los turistas es el borde costero, esa es la principal motivación de los visitantes que vienen a mi restorán (“Delicias del Mar”), a los hoteles o a comprar departamentos. Ésa es la principal motivación, no les interesa ni el festival de la canción, ni la Quinta Vergara, ni nada. Todo eso es un complemento a lo más importante, y lo más importante es caminar en familia por el borde costero disfrutando su libre paso y su vista, y eso es lo que hoy estamos arruinando.
¿Han recurrido a alguna instancia para lograr lo que piden?
Lo que pasa es lo siguiente: este proyecto de modelo fue validado mediante un concurso que de por sí es muy mañoso, porque se llamó a un concurso para concesión de playas que consiste en que la municipalidad concedió la concesión de cinco lugares en Viña del Mar, entonces para eso, lo que hizo el municipio fue llamar a una concesión de playa de la misma concesión que ya tiene, o sea la municipalidad subconcesiona su concesión, y para ello llama a operadores que les interesa únicamente el “gancho” que tiene esto, y ese “gancho” es “construyan en el borde peatonal, sobre el nivel de la playa, en la vereda, para que así ustedes puedan tener la playa”, en el fondo es “yo les doy de premio que ustedes puedan construir ahí”. En este caso tenemos la construcción de restoranes pero pudo haber sido de cualquier otra cosa, y luego, que en este tema no se han considerado cosas elementales, para construir necesitaban aprobar la “ley Lorca” y todos los concejales la aprobaron, entonces eso nos hizo ir a los Tribunales y poner tres recursos de protección en la Corte de Apelaciones de Valparaíso y esperamos que alguno de ellos falle favorablemente a nosotros para evitar este “urbanicidio”.

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